u Guía general sobre el cáncer  (REGRESAR)


u Preguntas frecuentes

 

 

Recursos adicionales

1 ) Después del diagnóstico: una guía para pacientes y familiares

Enterarse de su diagnóstico de cáncer representa muchos cambios para usted y sus seres queridos. Probablemente tenga muchas preguntas, como:
• ¿Puede curarse mi enfermedad?
• ¿Cuáles son las mejores opciones de tratamiento?
• ¿Me causará dolor el tratamiento?
• ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento?
• ¿Tendré que ser hospitalizado?
• ¿A cuánto ascenderán los gastos?

El sólo hecho de contar con algunas respuestas puede ayudarle a sentir más control y menos preocupación sobre lo que se avecina. A continuación le ofrecemos respuestas a muchas de sus preguntas sobre el cáncer y su tratamiento. También le ofrecemos una descripción de lo que usted debe esperar de los servicios y las personas que están para ayudarle a enfrentarse a la enfermedad. Para ayudarle a sentirse mejor preparado(a) en sus visitas con el equipo de atención médica, le ofrecemos algunas sugerencias sobre preguntas que tal vez usted quiera hacerles. Esperamos que esta información le ayude a usted y a su familia a manejar algunos de los temores y preocupaciones que puedan tener sobre el cáncer y su tratamiento.

Tenga en cuenta que el objetivo de nuestra información no es sustituir la consulta con su doctor o enfermera. El comunicarse con ellos es la mejor manera de entender lo que le está pasando a su cuerpo y cómo se tratará de controlar la enfermedad mediante el tratamiento.


¿Qué es el cáncer?
El cáncer no es una misma enfermedad para cada caso, sino que existen diferentes tipos de cáncer. El cáncer puede originarse en muchas partes diferentes del cuerpo: puede desarrollarse en los pulmones, en el seno, en el colon y hasta en la sangre. Los diferentes tipos de cáncer tienen algunas similitudes, pero también son diferentes en la manera en que crecen y se propagan. Así que cuando alguien tiene cáncer, la primera pregunta que surge es, "¿qué tipo de cáncer?"


¿Cuáles son las similitudes entre los diferentes tipos de cáncer?
Cada una de las células de nuestro cuerpo tiene ciertas funciones. Las células normales se dividen de manera ordenada. Las células mueren al desgastarse o dañarse, y son reemplazadas con células nuevas. El cáncer es una enfermedad en la que las células comienzan a crecer de manera descontrolada. Las células del cáncer siguen creciendo y formando nuevas células que desplazan a las células normales. Esta condición causa problemas en el área del cuerpo en la que comenzó el cáncer.

Las células cancerosas también se pueden diseminar a otras partes del cuerpo. Por ejemplo, las células cancerosas del pulmón pueden viajar hasta los huesos y crecer ahí. Cuando las células cancerosas se propagan, ocurre lo que se conoce como una metástasis. Cuando las células cancerosas del pulmón se propagan a los huesos, aún se considera cáncer del pulmón, porque ahí es donde comenzó el cáncer. Sólo el cáncer que se origina en los huesos puede considerarse como tal.


¿Cuál es la diferencia entre los distintos tipos de cáncer?
Algunos tipos de cáncer crecen y se propagan muy rápidamente mientras que otros crecen más lentamente. También responden al tratamiento de diferente manera. Algunos tipos de cáncer se tratan mejor con cirugía, mientras que otros responden mejor a un tratamiento con medicamentos conocido como quimioterapia (a menudo abreviado "quimio"). Con frecuencia, se administran dos o más tratamientos para obtener los mejores resultados.

Cuando una persona tiene cáncer, el médico necesita saber qué tipo de cáncer es. Las personas con cáncer necesitan un tratamiento específico para su tipo de cáncer.


¿Qué son los tumores?
La mayoría de los cánceres forman una masa que los médicos llaman tumor o crecimiento. No todos los tumores (masas o protuberancias) son cáncer. Los médicos tienen que extraer un fragmento de la masa y analizarla para determinar si es cáncer. Las masas que no son cancerosas se denominan tumores benignos, y las masas que son cancerosas se denominan tumores malignos.

También hay algunas pocas clases de cáncer, como la leucemia (cáncer de la sangre) que no forman tumores. Estos tipos de cáncer se desarrollan en la sangre o en otras células corporales.


¿Quién puede llegar a tener cáncer?
El cáncer es la segunda causa principal de muertes en los Estados Unidos. Más de un millón de personas desarrollan cáncer cada año y casi la mitad de todos los hombres, y un poco más de la tercera parte de todas las mujeres en los EE.UU. tendrán cáncer en algún momento durante su vida. El cáncer puede ocurrir a cualquier edad, pero más de tres de cada cuatro casos de cáncer suceden en personas mayores de 55 años. Las personas de cualquier origen racial y étnico pueden llegar a tener cáncer. Actualmente, aproximadamente 10.8 millones de personas viven con cáncer o han sobrevivido a la enfermedad en este país.


¿Cuáles son los factores de riesgo que pueden propiciar el cáncer?
Un factor de riesgo es cualquier cosa que aumenta su probabilidad de padecer una enfermedad. Algunos factores de riesgo se pueden controlar (como las elecciones en el estilo de vida), pero otros no. Los factores de riesgo respecto al cáncer que no pueden controlarse incluyen su edad, sexo y antecedentes médicos familiares. Las elecciones en el estilo de vida (factores que sí pueden controlarse), incluyen las cosas que opta hacer como consumir productos del tabaco, tomar bebidas con alcohol, elecciones de lo que come y su exposición al sol. Otros factores están relacionados con agentes cancerígenos ambientales.

Pero los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, algunas personas que desarrollan la enfermedad puede que no hayan presentado ningún factor de riesgo conocido. Incluso cuando una persona con cáncer presenta un factor de riesgo, a menudo es muy difícil saber en qué medida dicho factor de riesgo contribuyó a su cáncer.

Factores de riesgo conocidos
Los diferentes tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo. A continuación se presentan algunos tipos de cáncer y sus factores de riesgo conocidos:
• El cáncer de los pulmones, la boca, la faringe (garganta), la laringe (caja sonora de la voz), la vejiga, el riñón, el cuello uterino, el esófago y el páncreas están asociados con el consumo de productos del tabaco. Entre ellos están los cigarrillos, cigarros (puros), tabaco para masticar y tabaco para inhalar (rapé). El hábito de fumar causa por sí solo aproximadamente una tercera parte de todas las muertes por cáncer.
• El cáncer de la piel se asocia con exponerse demasiado a la luz ultravioleta (UV) del sol, así como al uso de las cabinas y lámparas de bronceado.
• Los factores de riesgo del cáncer del seno incluyen la edad, antecedentes personales o familiares de cáncer del seno, así como los cambios en los niveles hormonales durante la vida, como la edad de una mujer en su primera menstruación, su número de embarazos y su edad en el momento de la menopausia. Otros factores de riesgo para el cáncer del seno incluyen la obesidad, la falta de actividad física y el consumo de bebidas con alcohol.
• Si bien todos los hombres están en riesgo de llegar a tener cáncer de la próstata, varios factores pueden aumentar las probabilidades de que un hombre desarrolle la enfermedad. Entre éstos se incluye edad, raza y alimentación. La probabilidad de padecer de cáncer de la próstata aumenta con la edad. El cáncer de la próstata es más común entre los hombres de raza negra que entre los de raza blanca (aún se desconoce la razón de esto). Una alimentación con alto contenido de grasas puede influir en el surgimiento del cáncer de la próstata. Asimismo, los hombres, cuyo padre o algún hermano haya tenido este tipo de cáncer, también tienen mayores probabilidades de padecerlo.
• Ciertos tipos de cáncer están relacionados con infecciones virales y podrían prevenirse mediante cambios en el comportamiento o vacunas. Un ejemplo de esto es el virus del papiloma humano (VPH) y el cáncer del cuello uterino.


¿Se puede heredar el cáncer?
Aunque muchas personas creen que el cáncer es un problema que viene de familia, el cáncer no puede pasar de un padre a un hijo de la misma forma que la altura y el color de los ojos. Aunque algunos tipos de cáncer tienen factores de riesgo genéticos, la mayoría de las personas con cáncer no hereda la enfermedad de su padres, ni la transmiten a sus hijos.

Las personas cuyos parientes consanguíneos cercanos (padres o hermanos) padecen ciertos tipos de cáncer podrían tener mayores probabilidades de padecer esos tipos de cáncer. El riesgo de una persona de tener cáncer también está estrechamente asociado con la edad y los factores en el estilo de vida anteriormente mencionados.

¿Por qué a mí?
La primera pregunta que surge en gran parte de la gente cuando se le notifica sobre su diagnóstico de cáncer es: "¿qué hice mal?" o "¿por qué a mí?". Debido a que los médicos no pueden estar seguros sobre qué fue lo que originó el cáncer en cada persona diagnosticada, muchas personas suelen formarse ideas propias sobre las causas de su enfermedad.

Algunas personas piensan que se les está castigando por algo que hicieron o que no hicieron en el pasado. La mayoría se pregunta si algo de lo que hicieron fue causa directa de su enfermedad. Otras personas piensan que si hubieran hecho algo de diferente manera, hubieran podido prevenir la enfermedad.

Si usted está teniendo estos sentimientos, es importante saber que no es la única persona en tenerlos. Todos estos sentimientos y creencias son comunes entre los pacientes con cáncer. Pero el cáncer no debe verse como un castigo por cosas que haya o no haya hecho en el pasado. Evite culparse o buscar maneras de explicarse cómo podría haber prevenido el cáncer. El cáncer no es su culpa y casi nunca es posible determinar su causa exacta, en su lugar, enfóquese en cuidar de sí ahora, tanto física como emocionalmente.

¿Voy a morir?
Es normal pensar en la muerte cuando le informan sobre su diagnóstico de cáncer. Puede que se sienta mejor al saber que el pronóstico es muy bueno para muchas personas diagnosticadas con la enfermedad. Muchas personas todavía piensan que el cáncer es sinónimo de muerte, pero la realidad es que la mayoría de los casos de cáncer pueden ser tratados. Más de la mitad de las personas que desarrollen cáncer en la actualidad sobrevivirán. Existen hoy más de diez millones de personas viviendo en Estados Unidos que han tenido cáncer.

La tasa de sobrevivientes entre los distintos tipos de cáncer varía bastante, por lo que es importante ver qué tan eficaz es el tratamiento para su tipo específico de cáncer. Aunque estas cifras proveen una idea general, tenga en cuenta que cada persona es única y que las estadísticas no pueden predecir exactamente lo que ocurrirá en su caso. Si tiene preguntas acerca de las probabilidades de cura para usted o quiere saber cuál es la expectativa de vida, hable con su equipo de atención médica, pues ellos conocen mejor su situación.

Algunas veces el cáncer que se detecta en la gente está ya en una etapa avanzada o es de un tipo agresivo, por lo que se les informa que su tiempo de expectativa de vida no es favorable. Toda esta información es muy difícil comunicarla y asimilarla en una misma sesión. La Sociedad Americana del Cáncer provee otras publicaciones que le pueden ayudar, tal como Cáncer avanzado o La atención de la persona con cáncer en el hogar: una guía para pacientes y sus familias.

El cáncer puede ser tratado
Cada caso de cáncer es diferente. Algunos de los casos de cáncer son más sencillos de tratar, especialmente si se detectan en las etapas iniciales, mientras que otros son más difíciles. En las últimas décadas, los doctores y científicos han logrado muchos avances en el tratamiento de algunas formas de cáncer. Muchas personas se recuperan completamente, mientras que otras viven años con el cáncer bajo control.

Incluso las personas que continúan viviendo con cáncer después del tratamiento, a menudo siguen adelante con pocos cambios en sus vidas. Para estas personas, el cáncer es una enfermedad continua que podría compararse con la diabetes. Muchas personas con diabetes llevan vidas normales al seguir su plan de tratamiento y muchos de los casos de cáncer pueden tratarse de esta forma.

¿Cómo puedo enfrentar al cáncer?

Recibir la noticia
Al comienzo, la mayoría de la gente necesita tiempo para asimilar que tiene cáncer. Necesita tiempo para pensar sobre qué es lo importante en su vida y para obtener apoyo de sus seres queridos. Este es un momento emocionalmente difícil para muchas personas. Es natural experimentar sentimientos de incredulidad, impacto, miedo y enojo. Estos sentimientos consumen mucha energía mental, lo que puede hacer difícil asimilar y comprender toda la información proporcionada por el equipo de atención médica. Probablemente necesitará algo de tiempo para digerir la noticia y entender su diagnóstico, así como lo que implican las opciones de tratamiento para usted y sus seres queridos, tanto física como emocionalmente.

Puede que resulte útil saber que muchas personas con cáncer dicen que al ser informadas sobre su diagnóstico les dio la oportunidad de reconsiderar y poner la vida en perspectiva, así como la capacidad de encontrar fortalezas y habilidades que no sabían que poseían. Incluso hay quienes afirman que la experiencia eventualmente mejoró su calidad de vida.


Habilidades para enfrentar el cáncer
La gente enfrenta el cáncer como cualquier otra cosa que tiene que enfrentar en la vida: cada persona lo hace en su propia forma. El cáncer afecta el cuerpo y el estilo de vida en cada persona de distinta manera, y cada una tiene sus formas únicas de sobrellevar la enfermedad. Con el tiempo y la práctica, la mayoría encuentra la manera de llevar a cabo sus labores, pasatiempos y relaciones interpersonales. Encuentran un modo nuevo o distinto que les permite vivir sus vidas al máximo.

A medida que busca la mejor manera para enfrentar la situación, puede que quiera intentar alguna de las siguientes ideas:
• Infórmese tanto como pueda sobre su tipo de cáncer y tratamiento. Para algunas personas, el informarse sobre su diagnóstico y opciones de tratamiento les da una sensación de control sobre lo que está pasando. Junto con su equipo de atención médica, podemos contestar a sus preguntas sobre el cáncer y le podemos poner en contacto con otros recursos. Llame a la Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345.
• Exprese sus sentimientos. Algunas personas descubren que dar una salida a sus sentimientos de alguna forma puede ayudarles a mantener una actitud positiva en relación con el tratamiento. Muchas personas consideran que manifestar tristeza, miedo o enojo es una señal de debilidad. De hecho, es todo lo contrario. Es mucho más difícil expresar emociones tan poderosas que intentar ocultarlas. Esconder sus sentimientos también puede hacer mucho más difícil encontrar una manera eficaz de enfrentarlos. Existen muchas maneras de expresar sus sentimientos además de dialogar con alguien. Encuentre la manera más adecuada para usted. Pudiera considerar el hablar con amigos o familiares de confianza, llevar un diario personal o incluso tratar de expresar sus sentimientos a través de la pintura, la música o el dibujo.
• Atiéndase bien. Tómese tiempo todos los días para hacer algo que disfrute. Prepare su comida favorita, pase el tiempo con algún buen amigo, vea una película, medite, escuche su música favorita o haga cualquier cosa que le sea más placentera.
• Haga ejercicio. Si cuenta con la energía para hacerlo, y su doctor también lo considera conveniente, comience un plan moderado de ejercicios como caminar, yoga, nadar o estiramiento. El ejercicio puede ayudarle a sentirse mejor con respecto a su cuerpo.
• Pida la ayuda de otros. Puede que haya momentos en los que será difícil encontrar fuerzas y la situación se sentirá abrumadora. Es muy difícil para cualquier persona lidiar por sí sola con el hecho de tener cáncer. Trate de ampliar su círculo de recursos al ponerse en contacto con amigos, familiares u organizaciones de apoyo. Estas personas pueden ayudarle a no sentir soledad en esta travesía ya que estarán ahí para compartir sus miedos, esperanzas y triunfos durante cada etapa de la experiencia.
• Intente mantener una actitud positiva. Aunque una actitud positiva no es garantía de que combatirá el cáncer, el mantener la esperanza puede mejorar su calidad de vida durante cada etapa de la experiencia. El cáncer es una enfermedad compleja y la actitud de las persona no ejerce ningún efecto sobre ésta. Recuerde que el hecho de tener una actitud positiva no significa que usted y sus seres queridos nunca deban sentirse tristes, tensos o inseguros. Habrá momentos en los que usted se sentirá triste. Al sentir tristeza o decaimiento, hablar sobre sus sentimientos puede ayudarle a tener una sensación de mayor control en lugar de dejarse abrumar por sus emociones.


El cáncer y la depresión
Las personas suelen pasar por un periodo de aflicción y tristeza cuando se enteran de que tienen cáncer. Lamentan la pérdida de un estado de salud ideal y de la certeza en sus vidas. Esta tristeza podría parecerse a una depresión, pero no es lo mismo. La aflicción, es decir, los sentimientos de tristeza, miedo y enojo, así como momentos de llanto, es una reacción normal y saludable ante la noticia de un problema grave de salud. Por lo general, este periodo no dura mucho tiempo y es una respuesta normal a un cambio significativo en la vida de una persona.

Aproximadamente una de cada cuatro personas con cáncer realmente se deprime. Esto puede dificultar que estas personas sigan su plan de tratamiento debido a que no tienen los ánimos y la energía para hacer las cosas, lo cual les impide tomar decisiones, así como sentirse poco capaces o útiles. Hable con su doctor si tiene inquietudes o preguntas sobre la depresión.

Señales de depresión
Puede que tenga una depresión si su periodo de aflicción:
• Se prolonga por semanas y parece no mejorar.
• Le hace sentir desvalidez y desesperanza.
• Afecta a menudo sus actividades cotidianas (como el estar demasiado triste como para salir de la casa o levantarse de la cama).

Recibir ayuda
Para algunas personas que estén teniendo una depresión, admitirlo puede que les sea vergonzoso o angustiante. Puede que sea útil saber que la depresión puede ser por causa de cambios químicos que se dan en su cuerpo ante la presencia del cáncer. La depresión no es un signo de debilidad, ni tampoco es culpa de nadie y puede ser tratada con medicamentos, asesoría o una combinación de ambos. El tratamiento contra la depresión le ayuda a sentirse mejor y a recobrar la sensación de control y optimismo.

¿Cómo hablo sobre mi diagnóstico con las demás personas?

Su familia

Un diagnóstico de cáncer a menudo afecta los roles y las rutinas familiares. Por ejemplo, su familia podría necesitar ayudarle con las tareas que antes usted realizaba sin la ayuda de nadie. Usted y sus seres queridos deberán hablar sobre qué cambios requerirán hacerse en las rutinas familiares. De esta forma, pueden tomar decisiones como un equipo y colaborar para facilitar la situación en lo posible con los cambios que ahora serán parte de la vida como familia.

Puede que no pueda hacer todo lo que solía hacer o que sienta temor de convertirse en una carga para sus seres queridos. Pero si no hay razones médicas que indiquen lo contrario, continúe haciendo todo lo que antes acostumbraba hacer. Usted y su familia tampoco deberán de dejar hacer las cosas que antes hacían juntos, como juegos de mesa, andar en bicicleta o cualquier otro pasatiempo. Continuar haciendo esto constituye una forma sana y divertida de seguir trabajando como un equipo.


"Proteger" versus compartir
El cáncer afecta a toda la familia, no solamente a la persona a quien se le detecta. En ocasiones, algunos familiares pueden tratar de "protegerlo" a usted, o a otros miembros de la familia, de noticias o eventos desagradables. Esto ocurre incluso en las familias con hijos que ya son adultos. Pero no es posible proteger a alguien de esta manera todo el tiempo, y consume mucha energía que podría destinarse en formas más provechosas. Si su familia parece estar esforzándose mucho por buscar cómo evitar que usted se altere, podría comentar de forma gentil que podrían emplear mejor sus energías brindándole su apoyo y atendiéndose a sí mismos.

Cuando comunica a su familia cómo se siente, tanto emocional como físicamente, podrán entender mejor por lo que está pasando y así brindarle apoyo y ayudarle a tomar decisiones informadas.

Formas de sobrellevar sentimientos inesperados
Los familiares a veces experimentan resentimientos o enojo cuando uno de ellos está enfermo y no puede cumplir con sus responsabilidades durante algún tiempo, aún en las familias más unidas. Este es especialmente el caso cuando la situación se prolonga por un largo tiempo. Ya sea que lo expresen abiertamente o no, puede que los miembros de la familia sientan molestia con usted porque sus vidas se están viendo afectadas por su enfermedad. Si bien usted pudiera ser el blanco para dicho enojo, recuerde que la culpa es de las circunstancias y no de usted. Trate de recordar que el enojo no es contra usted personalmente.

Aunque este tipo de enojo puede crear confusión y perturbar a todos, es una respuesta normal a un cambio de vida significativo. Lo mejor para todos es ser honestos con sí mismos acerca de sus sentimientos. A menudo el miedo ante el futuro y los sentimientos de culpa, frustración y confusión causan menos molestias cuando usted los comparte con otras personas de una forma calmada y honesta. Esto también les ayuda a sentirse liberados de las preocupaciones y los miedos que no habían comunicado. Usted, junto con ellos, puede comenzar a sentirse más esperanzado sobre el futuro.

Algunas veces usted y sus seres queridos sentirán que no están en armonía. Por ejemplo, usted podría tener muchas esperanzas, mientras que su cónyuge podría tener angustia o viceversa. Esto puede ser desalentador, pero debe recordar que las personas reaccionan de diferente manera ante las situaciones difíciles. Algunos miembros de la familia tal vez se dejen absorber más por el trabajo, algunos podrían reaccionar involucrándose más de la cuenta en su tratamiento o en su vida personal, mientras que otros podrían alejarse de la situación e involucrarse en actividades fuera de la casa. Aunque pudiera ser difícil, el hablar sobre sus diferentes estilos para enfrentar la situación les ayudará a respetarse, a entenderse unos a otros y, al final de cuentas, a trabajar juntos.


Nuevas relaciones
Si es una persona soltera y tiene cáncer, podría tener dudas acerca de cuándo y cómo compartir esta noticia con una nueva pareja sentimental. A medida que usted va conociendo a la persona, puede que sea más fácil saber cuándo es el momento apropiado para darle la noticia. Tenga confianza en usted para juzgar cuál es el mejor momento para compartir este aspecto de su vida. Usted decide si dará a conocer esto al principio de la relación, o más tarde. Recuerde que la decisión es suya. Cual sea la reacción, no olvide que no es culpa suya si la respuesta de tal noticia no es la ideal por parte de la otra persona. Podría serle útil practicar con un amigo lo que dirá, antes de decírselo a su nueva pareja.

Cómo hablar con los niños sobre el cáncer
Si en su familia hay niños pequeños, tal vez se pregunte cómo ellos responderán a su enfermedad. La manera de reaccionar de un niño a una noticia perturbadora a menudo depende de cómo los adultos manejen la situación. En muchas de las veces, los adultos tienen sus propias ideas muy arraigadas sobre su diagnóstico de cáncer, y tal vez quieran proteger a los niños de sus temores y preocupaciones. Los familiares deberán decidir con antelación la mejor forma de informar a los niños sobre el cáncer.

Si los niños no reciben respuestas honestas a sus preguntas, lo que ellos puedan imaginar puede que ser incluso peor y alterarlos más. Tanto los adultos como los niños pueden aprender a enfrentar el cáncer y sus tratamientos. Cuando hable con los niños sobre el cáncer, debe brindarles información sencilla y verdadera que puedan asimilar. Lo mejor es brindarles la información poco a poco según sea lo apropiado para la edad del niño y su nivel de comprensión. Asegúrese de dar a los niños la oportunidad de que hagan sus preguntas y que éstas le sean respondidas.

Si le gustaría recibir la ayuda de algún experto, podría ser útil que algún consejero escolar o trabajador social hable con los niños. Estos profesionales podrían conocer grupos de apoyo para niños en su área y también le pueden ofrecer al niño una fuente de apoyo fuera de la familia.


Sus amigos y familiares adultos
La decisión de hablar de su diagnóstico con sus amigos y familiares adultos es completamente suya. Al principio, puede que usted sólo quiera hablar con su pareja y con uno o dos amigos o miembros de la familia. Con el tiempo, podrá aumentar gradualmente el círculo de amigos y seres queridos a quienes quiera compartir esta información. Por lo general, lo mejor es ser honestos respecto a su enfermedad. Mantener en secreto su estado puede causar más tensión en los momentos en que usted podría necesitar el apoyo de los demás. Recuerde también que sus amigos muy probablemente se enterarán de su cáncer en algún momento. Si y cuando esto llegue a pasar, puede que sientan resentimiento por que no se los dijo antes, lo cual a veces puede dificultar que en el futuro le ofrezcan su apoyo.

Antes de hablar con otras personas acerca de su enfermedad, tome en cuenta sus propios sentimientos, las razones por las que hablará con ellos y lo que puede esperar de ellos. Las personas reaccionan de forma diferente ante las noticias perturbadoras, por lo tanto querrá prepararse para las distintas reacciones. Muchas de las veces las personas no saben qué decir, lo que hace que se sientan incómodas o se comporten torpemente al hablar del tema. Es posible que se sientan tristes o teman causarle preocupación, o que se retracten o distancien a sí mismos sin explicar a qué se debe que sientan tristeza. Algunas personas podrían reaccionar de manera extremadamente amable y atenta o hacer demasiadas preguntas personales.

Algunas veces las personas, reaccionan de una manera hiriente, aunque ésta no es la intención, debido a su propio miedo o falta de información. Por ejemplo, alguien puede decir, "Yo sé exactamente cómo te sientes", cuando nunca ha pasado por la experiencia de tener cáncer. Esto puede molestarle, pues usted sabe que no es cierto. También es posible que alguien comience a contarle una historia triste y desalentadora de otro paciente que murió de cáncer. ¡Esto es lo último que usted quiere o necesita escuchar! Algunas veces las personas simplemente hablan porque sienten la necesidad de responder, pero desconocen qué comentario apropiado pueden hacer. Usted puede ayudar diciéndoles que sólo necesita que ellos le escuchen, y que no es necesario que le digan otra cosa que no sea que ellos se preocupan y están ahí por usted.

Lo más probable es que sus amigos tienen buenas intenciones y que quieran ayudarle de cualquier manera posible, pero no están seguros cómo pueden ser útiles. Prepárese para indicarles cómo podrían exactamente apoyarle. Podría ser que les pida algún favor como llevarle al centro de tratamiento, hacer las compras en el supermercado o llevar a los niños al colegio o a sus actividades extraescolares, o bien, cuidar de su mascota.

Una vez que las personas hayan tenido el tiempo para ajustarse a la noticia, procure tenerles al tanto de lo que está pasando con usted. Explíqueles qué tipo de cáncer tiene y los tratamientos que necesitará. Déles un panorama claro y honesto de su situación y dígales que el cáncer no es una sentencia de muerte y que no pueden "contagiarse". Vea qué es lo que ellos piensan al respecto y responda a todas sus preguntas. Hable de manera directa y clara, y exprese abiertamente sus necesidades y sentimientos. Usualmente causa más tensión ocultar las emociones que expresarlas. Compartir esto puede ayudarle tanto a usted como a sus seres queridos.


Decisiones sobre el tratamiento
El número y las clases de opciones de tratamiento que usted tenga dependerán del tipo de cáncer, la etapa de la enfermedad y otros factores, tales como su edad, su estado actual de salud y sus necesidades personales. Usted es una pieza clave en su equipo de atención médica con cuyos integrantes debe hablar sobre cuál opción de tratamiento es la más adecuada para usted. No tenga miedo de hacer todas las preguntas que quiera hacer. Asegúrese de comprender sus opciones. Un diagnóstico de cáncer casi siempre hace que las personas sientan cierta urgencia en tomar decisiones acerca del tratamiento. Pero por lo general tiene el tiempo suficiente para analizar todas las opciones disponibles para que pueda decidirse por la mejor opción.

¿Cómo se trata el cáncer?
Los cuatro tipos principales de tratamiento contra el cáncer son: la cirugía, la radiación, la quimioterapia y las terapias biológicas. Posiblemente también haya escuchado hablar sobre las terapias hormonales, como el tamoxifeno, y sobre las opciones de trasplante, como los que se hacen con la médula ósea.


¿Cuál tratamiento es mejor para mí?
Su tratamiento contra el cáncer se basa en su situación. Ciertos tipos de cáncer responden mejor a ciertos tipos de tratamiento; por lo tanto, es importante saber el tipo de cáncer que usted tiene para saber qué tratamientos serán más eficaces. La etapa del cáncer (qué tanto se ha propagado) también determinará la mejor opción de tratamiento. Su estado de salud, su estilo de vida y sus preferencias personales también son factores importantes que deben considerarse al decidir cuáles opciones de tratamiento son mejores para usted. Es posible que no todos los tipos de tratamiento sean adecuados para su situación, por lo que debe asegurarse de comprender todas las opciones a su disposición. No tema hacer preguntas. Tiene derecho a saber cuáles tratamientos tienen más probabilidades de ser útiles y cuáles son los efectos secundarios asociados a cada tratamiento.

¿Cuál es el objetivo de mi tratamiento?
Antes de empezar un tratamiento, pregunte cuál es su objetivo. ¿Es el objetivo del tratamiento curar el cáncer, controlarlo o tratar los síntomas? En ocasiones, el objetivo del tratamiento puede cambiar con el tiempo.

¿Qué es la remisión?
La remisión es un periodo de tiempo en el que el cáncer está respondiendo al tratamiento o está controlado. En una remisión completa, todos los signos y síntomas de la enfermedad desaparecen. También es posible tener una remisión parcial en la que el cáncer se encoge, pero no desaparece completamente. Las remisiones pueden durar desde muchas semanas hasta muchos años. Las remisiones completas pueden continuar por años y en estos casos puede considerase que la persona se curó. Si el cáncer regresa, se puede llegar a alcanzar de nuevo otra remisión con más tratamiento. Un cáncer que ha recurrido podría responder a un tipo distinto de tratamiento, como una combinación de medicamentos diferente o radiación en lugar de cirugía.

¿Qué es la clasificación por etapas?
La clasificación por etapas es el proceso para descubrir qué tanto se ha propagado el cáncer. La clasificación del cáncer por etapas es un paso clave para determinar sus opciones de tratamiento. También proporcionará a su equipo de atención médica una mejor idea sobre la perspectiva de su recuperación. Pero la clasificación por etapas puede tomar tiempo, y a menudo las personas están ansiosas de comenzar el tratamiento lo antes posible. No se preocupe si el proceso de clasificación por etapas está ocupando el tiempo que se podría usar para el tratamiento. Tenga presente que al clasificar el cáncer, usted y su equipo atención médica sabrán cuáles tratamientos serán los mejores antes de comenzar el tratamiento.

Existe más de un sistema para realizar la clasificación por etapas del cáncer. El sistema TNM es el que se usa más frecuentemente. Proporciona tres datos claves:
• T se refiere al tamaño del tumor y si el cáncer se ha propagado a tejidos y órganos cercanos.
• N describe en qué medida se ha propagado el cáncer a los ganglios linfáticos (nódulos) cercanos.
• M muestra si el cáncer se ha propagado (ha hecho metástasis) a otros órganos del cuerpo.

Las letras o los números que aparecen después de la T, N y M proveen más detalles acerca de cada uno de estos factores. Por ejemplo, un tumor clasificado como T1, N0, M0 es un tumor muy pequeño, que no se ha propagado a los ganglios linfáticos ni a órganos distantes del cuerpo.

Una vez que se hayan determinado las descripciones TNM, pueden agruparse en un grupo más sencillo de etapas, que van de la etapa 0 a la etapa IV (0-4). Como regla general, mientras más bajo sea el número de la etapa, menos se ha propagado el cáncer. Un número más alto, como la etapa IV (4), significa que el cáncer es más grave y se ha propagado.

Después de analizar los resultados de sus pruebas, su doctor le dirá la etapa en que se encuentra su cáncer. Asegúrese de hacerle a su doctor cualquier pregunta que usted tenga sobre lo que significa la etapa de su cáncer y cómo afectará sus opciones de tratamiento.

Cirugía
Muchas personas con cáncer se someten a cirugía. Si el cáncer parece estar restringido a una zona (localizado), puede utilizarse la cirugía para extirparlo junto con cualquier tejido alrededor que pudiera contener células cancerosas. Algunas veces es difícil determinar el alcance de la cirugía que se necesitará hasta que el cirujano tiene la oportunidad de ver la extensión del cáncer durante la operación. La cirugía es más efectiva cuando el tumor no se ha propagado hacia otras áreas. Actualmente, la cirugía ofrece las mejores probabilidades de cura para muchos tipos de cáncer.

Otros tratamientos, como la radioterapia y la quimioterapia, se pueden utilizar junto con la cirugía, o bien, puede que se administren antes o después de ésta.

Radioterapia
Al igual que la cirugía, el tratamiento con radiación se utiliza para tratar el cáncer localizado. La radiación destruye o daña las células cancerosas para impedir su crecimiento. Puede usarse por sí sola o en conjunto con la cirugía o quimioterapia. Más de la mitad de todas las personas con cáncer reciben tratamiento de radiación en alguna ocasión.

La radioterapia se administra de dos formas, ya sea a través de rayos externos de alta energía o mediante implantes colocados en el cuerpo cerca del tumor.

Radiación externa
Recibir radiación externa no causa dolor, ya que es similar a tomarse radiografías. Por lo general se lleva a cabo de manera ambulatoria (no requiere hospitalización) y las sesiones de tratamiento toman muy poco tiempo. Con mayor frecuencia, el tratamiento se administra cinco días a la semana durante cinco a ocho semanas, dependiendo del tamaño, la ubicación y el tipo de cáncer que se está tratando.

Implantes de semillas radiactivas (braquiterapia)
En ciertos casos, la radiación se puede administrar a través de implantes, algunas veces llamadas partículas o semillas radiactivas. Estos implantes consisten de pequeños contenedores de radiación que se colocan dentro o cerca del tumor mientras que la persona duerme al haberle aplicado anestesia general, o se le ha adormecido alguna región del cuerpo mediante anestesia local. A través de este método, el paciente puede recibir una mayor dosis total de radiación en un área más pequeña y en un periodo de tiempo más breve que con la radiación externa.

Los implantes de radiación se utilizan en ocasiones para casos de cáncer de la próstata, cabeza y cuello, útero y cuello uterino. Algunos implantes pueden colocarse en el cuerpo durante un procedimiento ambulatorio, mientras que otros podrían requerir que la persona permanezca en el hospital durante unos cuantos días. La colocación puede ser permanente o temporal.
• Los implantes o semillas radiactivas emiten su radiación durante varias semanas o meses. Debido a que son tan pequeños, causan poca incomodidad y simplemente se dejan allí después de que se haya gastado su material radiactivo.
• El tratamiento temporal conlleva colocar brevemente agujas huecas, tubos, o globos llenos de líquido en el área que se va a tratar. Luego, el material radiactivo puede colocarse por un corto periodo de tiempo para ser extraído posteriormente. Este proceso puede que se repita durante el transcurso de unos cuantos días o semanas. Dependiendo de cuánto tiempo el material se deje ahí, puede que la persona requiera permanecer en cama sin moverse mucho para evitar que éste se desplace. En la mayoría de las veces los implantes no causan dolor intenso, pero podrían ocasionar algunas molestias si se fijan en su lugar con la ayuda de un aplicador. Una vez que se retira el implante del cuerpo, deja de haber radiación en el cuerpo.

Efectos secundarios de la radioterapia
Los efectos secundarios varían de un paciente a otro y dependen de la parte del cuerpo que se esté tratando y de la cantidad de radiación utilizada. Los efectos secundarios más comunes son cansancio, cambios en la piel en el área tratada y cierta pérdida del apetito. Otros efectos secundarios por lo general se relacionan con el tratamiento de áreas específicas, tales como pérdida del cabello después de un tratamiento de radiación en la cabeza. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen con el tiempo. Sin embargo, asegúrese de hablar con su equipo de atención médica sobre los malestares que surjan ya que suelen haber formas de aliviarlos.

El cansancio es uno de los efectos secundarios más comunes tanto de la radioterapia como de la quimioterapia. Al igual que con la mayoría de los otros efectos secundarios, éste se alivia eventualmente una vez terminado el tratamiento. Usted puede ayudarse manteniendo una dieta balanceada, tomando bastantes líquidos y planeando sus días de tal manera que incluyan periodos de descanso y algún tipo de ejercicio que haga de forma habitual.

Quimioterapia
Así como la cirugía y la radioterapia se utilizan para tratar casos en los que el cáncer esté limitado a una zona, la quimioterapia (o "quimio") se utiliza a menudo para tratar las células cancerosas que se han propagado hacia otras partes del cuerpo. Dependiendo del tipo de cáncer y de su etapa, la quimioterapia se puede utilizar para curar el cáncer, evitar que el cáncer se propague, hacer más lento su crecimiento, destruir las células cancerosas que se hayan propagado a otras partes del cuerpo o aliviar los síntomas ocasionados por el cáncer.

¿En qué consiste la quimioterapia?
La quimioterapia consiste en tratar el cáncer con medicamentos de acción fuerte que por lo general se inyectan a través de una vena o se administran oralmente. A diferencia de la radioterapia o la cirugía, los medicamentos quimioterapéuticos pueden tratar el cáncer que se ha propagado, ya que viajan por todo el torrente sanguíneo. Es más frecuente que se utilice una combinación de medicamentos que uno solo para la quimioterapia.

¿Cómo se administra la quimioterapia?
La quimioterapia se administra en ciclos, cada uno de ellos seguido por un periodo de recuperación. Un ciclo puede conllevar una dosis seguida de varios días o semanas sin tratamiento. Esto ofrece un tiempo a las células normales en el cuerpo para que se recuperen de los efectos secundarios del medicamento. También es posible que se administren dosis durante varios días consecutivos, o en días alternados durante varios días, seguido de un periodo de descanso. Algunos medicamentos funcionan mejor cuando se administran continuamente por varios días.

Cada medicamento funciona mejor en un horario particular que puede ser distinto al de otros. Si se usa más de un medicamento, el plan de tratamiento indicará la frecuencia y exactamente cuándo se debe administrar cada medicamento. El número de ciclos que usted recibe puede planearse antes de que comience el tratamiento (según el tipo y la etapa del cáncer) o puede ser flexible, para ver cómo el tratamiento afecta el cáncer y su salud.

Después de que el cáncer se extirpa mediante cirugía, la quimioterapia puede reducir el riesgo de que el cáncer reaparezca. También la quimioterapia se puede administrar antes de la cirugía para reducir el tamaño de un tumor antes de su extirpación.

Efectos secundarios de la quimioterapia
Los efectos secundarios dependen del tipo de medicamentos utilizados en la quimioterapia, de la cantidad administrada y de la duración del tratamiento. Los efectos secundarios más comunes son náusea y vómito, pérdida temporal del cabello, aumento en la probabilidad de infecciones y cansancio. Muchos de estos efectos secundarios pueden ser incómodos o pueden alterarle. Sin embargo, la mayoría de los efectos secundarios se pueden controlar con medicamentos, medidas de atención de apoyo o cambiando el programa del tratamiento. Si usted experimenta efectos secundarios, pregunte a su doctor o enfermera sobre las formas de ayudar a aliviarlos o prevenirlos. Además, algunos de los efectos secundarios requieren ser tratados de inmediato.

El cansancio es uno de los efectos secundarios más comunes tanto de la radioterapia como de la quimioterapia. Al igual que con la mayoría de los otros efectos secundarios, éste se alivia eventualmente una vez terminado el tratamiento. Usted puede ayudarse manteniendo una dieta balanceada, tomando bastantes líquidos y planeando sus días de tal manera que incluyan periodos de descanso y algún tipo de ejercicio que haga de forma habitual.

La caída del cabello es otro efecto secundario que causa alteración en la persona. Las personas, en su mayoría, consideran que la manera de arreglar su cabello conforma parte de quiénes son, por lo que es normal que se preocupen por la pérdida del cabello. En algunas personas, el cabello se les cae durante los tratamientos de quimioterapia (y algunas veces con el tratamiento de radiación en la cabeza), mientras que a otras no, aunque se les administre los mismos medicamentos. No todos los medicamentos causan pérdida de cabello. Cuando esto sucede, el cabello casi siempre vuelve a crecer después de finalizados los tratamientos. Si llega a caerse el cabello, generalmente empieza a las dos semanas de haber iniciado el tratamiento y llega a su punto más crítico a partir de uno a dos meses después. El cabello comienza a volver a crecer incluso antes de finalizar la terapia. Con sombreros, turbantes, pañuelos y pelucas especialmente diseñadas, la mayoría de las personas encuentran una manera de sobrellevar la caída del cabello hasta que éste les vuelve a crecer.

Los pacientes que reciben quimioterapia algunas veces se desalientan por el largo tiempo que dura su tratamiento o por los efectos secundarios que están padeciendo. Si esto le sucede a usted, hable con su doctor. Hay maneras de reducir los efectos secundarios o de hacer que sea más fácil manejarlos. Recuerde que los beneficios que se espera obtener del tratamiento deben superar cualquier problema que usted pudiera tener debido a éste.

Terapias biológicas
El sistema inmunológico, el mecanismo de defensa natural del cuerpo, desempeña un papel importante en la respuesta del cuerpo ante el cáncer. Algunas formas de cáncer ocurren cuando el sistema inmunológico deja de destruir las células cancerosas o de impedir su crecimiento. La terapia biológica es un tratamiento efectivo para ciertos tipos de cáncer. En ocasiones se le llama inmunoterapia, o terapia modificadora de la respuesta biológica. Los tratamientos biológicos utilizan el sistema inmunológico para luchar contra el cáncer o para disminuir los efectos secundarios de algunos tratamientos contra el cáncer.

Las terapias biológicas pueden funcionar de varias formas: pueden detener o reducir el crecimiento de las células cancerosas, apoyar a las células inmunológicas saludables para controlar el cáncer y ayudar a reparar las células dañadas debido a características del tratamiento.

Existen varias clases de terapia biológica que están siendo actualmente utilizadas. Puede utilizarse más de un tipo o bien, la terapia biológica se puede combinar con la quimioterapia o la radioterapia para combatir el cáncer.

Terapia alterna y complementaria
Es probable que usted escuche sobre las maneras para tratar su cáncer o aliviar los síntomas que son diferentes al tratamiento médico convencional. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas y dietas especiales, o métodos como acupuntura y masaje, entre muchos otros.

No todas las personas utilizan estos términos de la misma manera, por lo que esto puede ser confuso. La Sociedad Americana del Cáncer utiliza el término complementario para referirse a medicinas o tratamientos que se usan junto con la atención médica habitual. La medicina alternativa se usa en lugar del tratamiento médico convencional.

Métodos complementarios: estos tratamientos, en su mayoría, no se presentan como curas para el cáncer. Con más frecuencia, se usan para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que pueden ser usados en una manera complementaria son la meditación que reduce el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar la náusea, entre otros. Se sabe que algunos de estos métodos son útiles, mientras que otros no se ha probado su eficacia. Se ha demostrado que algunos no son útiles y que incluso unos son considerados peligrosos.

Tratamientos alternativos: estos tratamientos alternativos se usan en lugar de la atención médica convencional. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han sido probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos pueden hasta ser peligrosos. En la mayoría de los casos, el mayor peligro es que usted puede perder la oportunidad de beneficiarse del tratamiento convencional. Las interrupciones y retrasos en su tratamiento médico convencional pueden dar al cáncer más tiempo y oportunidad de que crezca.

Es fácil darse cuenta por qué las personas con cáncer consideran los métodos alternativos. Usted quiere hacer todo lo que pueda para combatir el cáncer. Algunas veces los tratamientos convencionales, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar, o puede que ya no funcionen.

Algunas personas implican que su método puede curar el cáncer sin presentar graves efectos secundarios, y resulta normal querer creer esto. Pero la verdad es que la mayoría de estos tratamientos no han sido probados, ni han demostrado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Al estar evaluando sus opciones, deberá consultar a su médico o enfermera sobre cualquier tratamiento que esté pensando usar.


Estudios clínicos
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes. Estos estudios prueban si un tratamiento es seguro y qué tan bien funciona. Puede que los estudios clínicos además prueben nuevas formas de encontrar o prevenir una enfermedad. Estos estudios han originado muchas nuevas maneras de prevenir, diagnosticar y tratar el cáncer.

Un estudio clínico se realiza cuando sólo existe una buena razón para pensar que un tratamiento, examen o procedimiento bajo estudio puede ser mejor que el empleado actualmente. Los tratamientos usados en los estudios clínicos con frecuencia demuestran tener beneficios reales. Si esto sucede, puede que se conviertan en el tratamiento convencional en el futuro.

¿Cómo se planea el tratamiento?
Planear el tratamiento contra el cáncer requiere de tiempo. La mayoría de la gente desea iniciar con el tratamiento inmediatamente. Las personas suelen preocuparse de que el tiempo para citas adicionales u otros estudios absorban el tiempo valioso que pudieran dedicar para tratar su enfermedad.

¿Cuánto tiempo podría considerarse como demasiado para demorar el tratamiento?
Los distintos tipos de cáncer crecen a ritmos diferentes. Ciertos tipos de leucemia y linfoma tienden a crecer más rápidamente que los tumores sólidos. Pero la mayoría de los tipos de cáncer no crece muy rápidamente, de manera que hay suficiente tiempo para reunir información sobre su enfermedad, consultar a especialistas y decidir cuál opción de tratamiento es la mejor para usted. Tenga presente que la información reunida durante este momento es fundamental para determinar el plan de tratamiento más adecuado para usted. Si siente preocupación por no iniciar con el tratamiento de inmediato, hable sobre sus inquietudes con su equipo de atención médica contra el cáncer y asegúrese de que ninguna de las demoras le vaya a causar algún problema.

¿Cómo sabe mi doctor cómo tratar mi cáncer?
El tipo de tratamiento que recibirá dependerá de mucha información. El tipo de cáncer (incluida la ubicación y el tipo de las células), la etapa o la extensión de su cáncer y su estado general de salud son los aspectos más importantes. Otros aspectos a considerar incluyen su situación personal (como qué tanto pueda viajar y participar en el tratamiento) y la eficacia de cada tratamiento en su situación, así como los posibles efectos secundarios y riesgos que conlleva cada tipo de tratamiento.

Su cáncer es lo que en un principio proporcionará información sobre su enfermedad. Se usará una biopsia y otras pruebas de laboratorio, exámenes físicos y estudios por imágenes, así como sus signos y síntomas para determinar cuál es el mejor tratamiento para usted. Su doctor usará toda esta información para escoger las opciones y hacer recomendaciones con respecto al tratamiento. Puede que su médico consulte con otros expertos para ayudar a conformar un plan de tratamiento.

¿Qué debo preguntar a mi doctor?
La relación entre usted y su doctor es un aspecto clave de su tratamiento. Probablemente usted tenga un doctor que coordine toda su atención médica. Este doctor debe ser alguien con el que usted se sienta bien, y quien escuche sus inquietudes y responda a todas sus preguntas. Su doctor le explicará su diagnóstico, su condición de salud, sus opciones de tratamiento y el progreso alcanzado con el tratamiento.

También habrá enfermeras especialmente capacitadas quienes estarán colaborando con su doctor, y quienes están para ayudarle con su tratamiento y con cualquier efecto secundario que tenga. En muchos casos, la enfermera podrá responder a sus preguntas y además ayudarle a conseguir las respuestas de sus preguntas por parte de otros integrantes de su equipo de atención médica.

Al igual que todas las buenas relaciones, su relación con su doctor debe ser recíproca (que ambas partes se apoyen mutuamente). Usted tiene la responsabilidad de hacer preguntas, aprender acerca de su tratamiento y formar parte activa de su equipo de atención médica. Los doctores pueden diferir en cuanto a la cantidad de información que proporcionan a los pacientes con cáncer y a sus familias. Y las personas a quienes se les acaba de diagnosticar esta enfermedad también puede que difieran en la cantidad de información que necesitan o desean obtener. Usted es quien debe indicar a su doctor si le está proporcionando demasiada o muy poca información. Siéntase con la confianza de hacerle preguntas y decirle lo que necesita.

A continuación se presentan ejemplos de las preguntas que puede hacer durante esta conversación:
• ¿Qué tipo de cáncer padezco? ¿Cuál es la etapa o extensión de mi cáncer?
• En su opinión, ¿cuál es mi pronóstico (perspectiva para el futuro)?
• ¿Cuál tratamiento usted me sugiere y por qué?
• ¿Cuál es el objetivo del tratamiento: la curación o el control de los síntomas?
• ¿Cuáles son los posibles riesgos o efectos secundarios del tratamiento?
• ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de mi tratamiento?
• ¿Hay otros tratamientos que deba yo considerar?
• ¿Con qué frecuencia necesito venir para tratamiento o hacerme pruebas?
• ¿Cuánto tiempo durarán mis tratamientos?
• ¿Qué pasa si falto a un tratamiento?
• ¿Qué tipo de cambios tendré que hacer en mi trabajo, vida familiar y actividades recreativas?
• ¿Cuáles son los nombres de los medicamentos que tomaré? ¿Para qué son?
• ¿Qué otros medicamentos o tratamientos podría recibir?
• ¿Cómo sabrá usted si mi tratamiento está funcionando?
• ¿Por qué necesito someterme a pruebas de la sangre y con cuánta frecuencia?
• Si otros especialistas participan en mi atención médica, ¿quién estará a cargo de coordinar todo mi plan de tratamiento?
• ¿Cuáles síntomas o problemas deberé informar inmediatamente?
• Si no me siento enfermo, ¿significa que el tratamiento no está funcionando?
• ¿Qué probabilidades hay de que mi cáncer regrese (recurrencia) si me someto a los planes de tratamiento de los que hemos hablado?
• ¿Qué puedo hacer para estar listo para el tratamiento?
• ¿Podré tener hijos después del tratamiento?
• ¿Hay algunos alimentos en particular que deba o no deba comer?
• ¿Puedo tomar bebidas con alcohol?
• ¿Cuál será el costo del tratamiento? ¿Estará cubierto y será pagado por mi seguro médico?
• ¿Cuál es la mejor hora para llamarle si tengo una pregunta?
• ¿Debo considerar la participación en un estudio clínico?

Asegúrese de que se le contesten o aclaren todas sus preocupaciones y preguntas, sin importar lo insignificantes que le parezcan. Podría ser necesario concertar más de una visita para hablar sobre todas sus preocupaciones, ya que podrían presentársele nuevas preguntas. Podría ser difícil recordar todo lo que hable con sus médicos. Para algunas personas es útil tomar notas, hacerse acompañar de un miembro de su familia o amigo, grabar en cinta las conversaciones, traer una lista de preguntas y escribir las respuestas del doctor.

Recuerde que usted tiene derecho a obtener una segunda opinión acerca de su diagnóstico y el tratamiento. Pedir una segunda opinión no significa que a usted le desagrade su médico o que no confía en él. Los doctores entienden que usted necesita saber que se han considerado todas las opciones para el mejor tratamiento. Además podrá preguntar a su doctor si ha consultado a otros especialistas en el centro de atención médica.

¿Sentiré dolor?
El dolor es una de las razones por las que la gente tiene tanto temor al cáncer. Temen que el dolor no podrá ser aliviado una vez que lo empiecen a sentir. El hecho de tener cáncer no significa que tendrá dolor. Para la sorpresa de algunas personas, algunos tipos de cáncer no causan ningún dolor físico. Incluso las personas con cánceres avanzados no siempre tienen dolor. Pero si se llega a presentar dolor, existen muchas maneras de aliviarlo o reducirlo. Junto con los medicamentos, existen otras formas para controlar el dolor, tales como la visualización (ejercicios mentales diseñados para permitir que la mente influya el cuerpo), la bio-retroalimentación (un método de tratamiento que usa dispositivos de monitoreo que ayudan a las personas a controlar intencionalmente los procesos físicos como el ritmo cardiaco, presión arterial, temperatura, sudoración y tensión muscular), la relajación, la distracción, la cirugía y el bloqueo de nervios. También se puede usar una combinación de métodos para controlar el dolor.

Algunas personas no quieren tomar medicamentos contra el dolor porque temen que se volverán adictas a ellos. La investigación ha mostrado que la adicción no es un problema para las personas con cáncer que usan medicamentos contra el dolor según son recetados por sus doctores. A las personas también les preocupa que si toman medicamentos continuamente se volverán "inmunes" a esa dosis y necesitarán dosis más y más altas hasta que no haya dosis que funcione. Pero incrementar la dosis conforme sea requerido aumenta la eficacia de la mayoría de los medicamentos para el control del dolor.

Para más información sobre el dolor y su control, llame sin costo a la Sociedad Americana del Cáncer o visite nuestro sitio Web.

¿Podré trabajar durante el tratamiento?
La respuesta a esta pregunta variará dependiendo del tipo de tratamiento que está recibiendo, la etapa de su cáncer, su salud y el tipo del trabajo al que se dedica. Tanto lo que usted puede hacer y lo que no, así como cuándo necesitará limitar la cantidad de trabajo que realiza, depende de cómo se sienta durante el tratamiento. Algunas personas con cáncer pueden seguir trabajando y continuar con su vida normal mientras reciben su tratamiento. Otras personas ven que necesitan más descanso de lo acostumbrado y reducen actividad física. Su doctor podría sugerirle que limite algunas de sus actividades.

Muchas personas pueden continuar trabajando mientras reciben el tratamiento. Puede que consiga programar sus tratamientos por la tarde o justo el día previo al fin de semana de manera que interfieran lo menos posible con su trabajo. Si el tratamiento le produce mucho cansancio, tal vez prefiera modificar su horario de trabajo durante un tiempo. Hable con su empleador sobre sus necesidades y sus anhelos. Puede ser que se pongan de acuerdo en un programa de medio tiempo, o tal vez pueda hacer parte de su trabajo en su casa. De acuerdo con las leyes federales y estatales, a algunas compañías se les podría exigir que le permitan trabajar de acuerdo con un programa flexible para poder llevar a cabo su tratamiento.

¿Podré hacer ejercicio durante el tratamiento?
Su rutina de ejercicio durante su tratamiento contra el cáncer dependerá de su condición física y el estado de salud general en que se encontraba antes de que se descubriera que tenía cáncer. Su doctor podrá indicarle si puede hacer actividades físicas y qué tipo de ejercicios son adecuados. El ejercicio, junto con periodos de descanso durante el día, puede brindarle beneficios por varias razones. Puede aumentar su nivel de energía, aliviar la tensión, disminuir la angustia y depresión, así como aumentar sus ganas de comer. Puede hacer ejercicio ya sea sin o con la compañía de alguna persona o grupo de amigos quienes hagan de esto algo más divertido.

Si acostumbraba hacer ejercicio antes del cáncer, mantener su rutina durante el tratamiento le puede ayudar a sentir que algunos aspectos de su vida continúan siendo como antes. Si la cirugía forma parte de su tratamiento contra el cáncer, su doctor podría recomendarle cambios para prevenir problemas y mantener el rango de movimiento de las articulaciones y los músculos. Su doctor o fisioterapeuta puede ayudarle a decidir las actividades y el horario más adecuados para usted.

¿Cómo afectará el cáncer a mis relaciones sexuales?
Bajo cualquier circunstancia, las sensaciones y actitudes sexuales varían mucho entre las personas. Esto también es cierto durante una enfermedad. Algunas personas tienen poco o ningún cambio en lo respecta al deseo sexual y nivel de energía debido al cáncer. En otros casos, el interés disminuye debido a la tensión física y emocional que implica tener cáncer y someterse al tratamiento. El estrés puede incluir las inquietudes por los cambios en la apariencia personal, angustia respecto a la salud, la familia o el dinero, o también por los efectos secundarios como resultado de los tratamientos, incluidos el cansancio y los cambios hormonales.

Algunas personas se sienten aún más unidas a sus parejas durante este periodo y su deseo sexual aumenta. Incluso cuando el embarazo puede que se dé durante el tratamiento contra el cáncer, puede que no sea el momento más adecuado debido a que ciertos tratamientos podrían causar defectos de nacimiento. Muchos doctores sugieren el uso de anticonceptivos durante el transcurso del tratamiento.

Si su deseo sexual y nivel de energía cambian durante el tratamiento, tenga presente que esto es normal y que puede pasar por numerosas razones. Algunos motivos comunes son estrés, cansancio y otros efectos secundarios del tratamiento. Las aspectos sobre la imagen corporal puede que también influyan. Si usted ha tenido una cirugía contra el cáncer en la región del estómago o de la pelvis, esto puede dificultar el coito o puede que por algún tiempo se experimente dolor. Algunas mujeres experimentan resequedad vaginal, mientras que algunos hombres tienen problemas para lograr una erección (disfunción eréctil) como uno de los efectos secundarios. Si es posible, hable sobre estas preocupaciones con su equipo de atención contra el cáncer.

Si usted se sentía a gusto y disfrutaba de una vida sexual saludable antes de iniciar el tratamiento, lo más probable es que la intimidad física le siga produciendo placer durante su tratamiento. Podría encontrarse con que la intimidad cobra un nuevo significado y que sus relaciones son diferentes. Abrazarse, tocarse y acariciarse puede llegar a ser más importante que el coito en sí.

La buena comunicación es clave para mantener una vida sexual activa o para retomarla con su pareja. Las inquietudes o temores de su pareja son normales, y podrán tener un impacto sobre su vida sexual. Puede ser que algunas personas les preocupe que las relaciones íntimas lastimen a la persona que tiene cáncer. Otras podrían temer un contagio del cáncer o que les afecte la radiación o la quimioterapia. Es imposible contagiarse de cáncer, pero hablar de temas como éste resulta útil para aclarar todas las inquietudes. También le ayudara a descubrir formas adicionales para que la experiencia sexual sea más placentera.

Puede ser difícil mantener una vida sexual saludable cuando están implicados tantos factores físicos y emocionales. Infórmese tanto como sea posible con su médico y mediante otros recursos a su alcance para que pueda saber con antelación lo que puede y lo que no puedo hacer antes, durante y después del tratamiento.

Fertilidad
Después de la quimioterapia o de la radioterapia, es posible que las mujeres vean alterados sus ciclos menstruales, que pueden ser irregulares o desaparecer. Esto no significa que no puedan quedar embarazadas, por lo que los métodos anticonceptivos aún son necesarios durante el tratamiento. En los hombres, los tratamientos pueden reducir o dañar los espermatozoides. Sin embargo, en muchos de los casos los hombres pueden recuperar la fertilidad tras el tratamiento.

Ya sea que usted planee o no tener hijos, es normal tener inquietudes sobre cómo el tratamiento afectará su fertilidad. Hable con su médico antes de que inicie el tratamiento sobre cualquier inquietud o pregunta que tenga sobre la fertilidad y el tratamiento contra el cáncer. Esto le ayudará a tomar las decisiones sobre el tratamiento que resulten más adecuadas para usted.

¿Cómo pagaré todos los gastos?

¿A cuánto ascenderán los gastos?

El costo del tratamiento dependerá del tipo, la duración y la frecuencia con que se administre y si es en la casa, en una clínica, en el consultorio o en el hospital. La mayoría de los planes de salud, incluido Medicare-Parte B, cubren por lo menos una parte del costo de muchos tratamientos. En muchos estados, Medicaid puede ayudar a pagar ciertos tratamientos. Antes de empezar un tratamiento, pregunte si su compañía de seguro médico o Medicare pagará el costo de su cuidado. También infórmese sobre qué parte de los costos tendrá usted que pagar, en caso de que la haya.

Seguro médico
Si usted está en un rango de bajo ingreso o no está trabajando, verifique si reúne los requisitos para recibir beneficios estatales o locales, tales como Medicaid. Si actualmente se encuentra trabajando y está considerando dejar su empleo, infórmese sobre sus opciones de conversión de cobertura a través de su plan actual. Puede que las opciones de conversión de cobertura le permitan cambiar del plan de seguro de su empleador a un plan individual con cobertura similar. Muchos planes de seguro de grupo permiten la conversión a planes individuales, pero puede que el costo sea mucho mayor. Por lo general debe someter su solicitud para el plan individual durante los primeros 30 a 60 días de haber dejado su empleo.

Si está considerando opciones de seguros, infórmese acerca de las diferencias en las coberturas de los planes. Pregunte si puede escoger a los doctores, si hay protección contra cancelaciones y aumentos de las primas (lo que usted paga por el seguro). Determine qué es lo que realmente cubre el plan, especialmente en caso de alguna enfermedad que le impida trabajar (una enfermedad muy grave). ¿Cuál es la cantidad de los deducibles que debe pagar? Recuerde que muchos planes de seguro médico tienen diferentes tarifas deducibles dependiendo de los servicios. Algunas veces se requieren deducibles más altos si se provee una cobertura completa más amplia.

La mayoría de los planes de administración de atención médica pagan por la participación en un estudio clínico, si el médico del paciente recomienda el tratamiento experimental y si dicho estudio cuenta con la aprobación de una institución confiable. Por lo general estos planes cuentan además con administradores u otro tipo de personal con los que su doctor puede hablar sobre la necesidad de medicamentos que generalmente no están cubiertos. Las organizaciones del mantenimiento de la salud (HMO, por sus siglas en inglés) por lo general cubren los costos de atención preventiva y consultas médicas de rutina. Sin embargo, el acceso a los tratamientos más modernos contra el cáncer a veces es difícil de obtener a través de estas organizaciones.

Informarse sobre su seguro de atención médica será útil para prepararle para el costo del tratamiento y para hablar al respecto con todas las personas que administran su plan de atención médica. Los pacientes que entienden su seguro y saben cómo comunicarse con la compañía de seguros tienen más probabilidades de obtener la cobertura que necesitan. Puede que algunas veces sea necesario recurrir a recursos que no forman parte del plan para obtener la atención que sea mejor para usted. Saber lo que su seguro médico cubre exactamente le puede ofrecer cierta tranquilidad previa a medida que toma decisiones con respecto al tratamiento.

Existen medidas que la gente puede tomar cuando tienen una disputa con su seguro médico. Conserve siempre los registros de su atención, así como las interacciones que tenga con el personal de su seguro y personal de atención médica. Por lo general su médico podrá ayudarle con esto. En los casos en que se niegue la atención médica, su médico puede proporcionar más información sobre su caso al plan médico.

Si no tiene seguro médico, existen varias opciones que puede evaluar al tratar de conseguir cobertura. Por ejemplo, un corredor independiente de seguros podría ayudarle a buscar un paquete de beneficios que pueda pagar. Podría ser que también tenga la opción de solicitar la inscripción a un seguro colectivo a través de organizaciones fraternales o profesionales (como las de los jubilados, maestros, trabajadores sociales, corredores de bienes raíces, etc.). Hable con un trabajador social o llamen a la Sociedad Americana del Cáncer para informarse sobre opciones de seguro médico.


¿Con qué otros recursos cuento?
Su equipo de atención médica será su primera fuente de apoyo, pero hay muchas partes de dónde obtener ayuda cuando la necesite. Los servicios de apoyo del hospital constituyen un aspecto importante de su atención médica y éstos podrían incluir servicios de enfermería, asesoría nutricional, rehabilitación o consejo espiritual.

Algunas personas temen que pedir ayuda emocional sea una señal de debilidad. Puede que estas personas se sientan con la necesidad de "mantenerse fuertes" y sobrellevar las cosas por sí solas. Usted no tiene que enfrentar esto solo(a) para ser fuerte. El apoyo emocional es necesario en cada una de las etapas de su experiencia con el cáncer y puede provenir de muchos lugares. Junto con su familia y amistades, considere otras fuentes de apoyo como a los profesionales de su equipo de atención médica, grupos de apoyo y su comunidad religiosa. El pedir apoyo es una manera de mantener el control de su situación. Hablar de lo que está viviendo y cómo se siente puede ofrecerle confianza y tranquilidad.

El cáncer podría ser un tema incómodo, y algunas veces las personas podrían preocuparse de que a usted le moleste si el tema se trae a colación o si se habla sobre su enfermedad. Puede que requiera dar el primer paso. La asesoría individual o de grupo, así como los grupos de apoyo pueden ser de ayuda para lidiar con el estrés de su enfermedad. A muchas personas con cáncer les parece que es más fácil hablar sobre su situación con personas que están pasando por la misma clase de experiencias que ellos. Los grupos de apoyo también pueden brindarle información útil sobre el cáncer y su tratamiento. Si usted no puede acudir a un grupo en su comunidad, existen comunidades de apoyo en línea como la "Red de sobrevivientes de cáncer" de la Sociedad Americana del Cáncer. Este es un servicio sin costo que provee una red de apoyo en línea para los sobrevivientes de cáncer de todo el país. Puede acceder a este recurso en www.acscsn.org. Las agencias comunitarias a veces pueden ayudarle con las exigencias que impone el cáncer sobre los familiares y amigos del paciente. Todos estos recursos también pueden ser útiles para la gente que está apoyando a sus seres queridos que tienen cáncer.

 

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